Autora: Ana Díaz
Emprendedora del mundo rural. Graduada en Administración y Dirección de Empresas Gerente de Sercopag, asesoría agrícola especializada en cultivo de leñosos.
Si estás leyendo esto es porque ‘casi’ siempre ocurre algo en tus frutales para que la cosecha se reduzca considerablemente. Un gusano que ha podrido por dentro todo el fruto, el pulgón que ha debilitado el crecimiento, heladas tras la floración, ramas completamente secas… entre muchos otros y que hacen que año a año te plantees cómo la siguiente campaña lo harás diferente.
En este artículo os voy a hablar de algunas claves sobre cómo realizar tratamientos en árboles frutales: cuándo es el mejor momento y cómo hacerlo.
Para empezar, voy a resolver la segunda parte. Para ello, recordaré algunas prácticas sobre cómo aplicar tratamientos desde el lado de la seguridad, para ti como aplicador y para que tu cultivo sea lo más efectivo posible. Así que lee y revisa si estás haciendo algo mal.
Para disminuir el impacto que tienen los enemigos de los frutales y además, poder tener un control sobre ellos, podemos aplicar dos tipos de soluciones:
Consiste en aplicar el producto fitosanitario de forma sistemática o por sistema mediante los tratamientos que toca realizar porque sí, por costumbre. Esto es, sin tener una justificación aparente de que se necesite este tratamiento. Este sistema es el menos coherente y a día de hoy el menos sostenible.
Este sistema se basa en realizar un tratamiento fitosanitario cuando un organismo oficial aconseja que debemos hacer ese tratamiento. Esto es, cuando nos llega un aviso de que en una determinada zona geográfica hay un problema específico o que, por las condiciones climáticas que se prevén, se puede desarrollar ese problema.
Este sistema no suele ser muy fiable porque puede darse el caso de que el área donde se da el aviso, sea una zona muy diferente o muy grande y podría ser que en concreto, en tus árboles no estés sufriendo ese problema. Por tanto estaríamos realizando un tratamiento fitosanitario sin necesidad de hacerlo.
Este método consiste en seguir los consejos de un técnico especializado que, después de ir a nuestra finca a observar y analizar todo el cultivo, así como en los alrededores; nos dará una serie de pautas y recomendaciones.
Este sistema implica que debemos estar muy bien formados para ser nosotros mismos los que identifiquemos esas plagas y planifiquemos los tratamientos o bien llevar a cabo una mayor inversión en la que el técnico especializado venga a nuestra finca para poder realizar ese trabajo por nosotros.
La gestión integrada se basa en realizar una lucha dirigida reduciendo al mínimo la aplicación de químicos, es decir, vamos a intentar hacer las posibles alternativas naturales y en el momento que ya no sea posible y la plaga se descontrole, realizar el tratamiento con el producto químico de síntesis que sea apropiado para no perder el cultivo o para evitar un daño mayor.
Independientemente del sistema de defensa fitosanitaria que utilices, te daré unos consejos para aplicar correctamente cualquier producto fitosanitario.
Si vas a realizar la mezcla de varios productos fitosanitarios debes tener en cuenta lo siguiente:
El clima será clave para elegir el momento adecuado. Revisar que no haya lluvia o humedad en el ambiente. Cuidado con el viento y las altas temperaturas.
No olvides los equipos de protección individual o EPIS para aplicar el tratamiento a tus frutales con total seguridad.
En el caso de que se obstruyan las boquillas de aplicación o los filtros se utilizará agua a presión para limpiarlos, nunca soplar.
Una vez acabada la aplicación, debes limpiar muy bien el tanque, te recomiendo que uses un tanque diferente si utilizas productos naturales o ecológicos si estás en el sistema de agricultura integrada. De lo contrario, se muy cuidadoso y exigente a la hora de limpiar tu tanque de tratamientos antes y después de cada tratamiento para evitar la contaminación cruzada.
Si realizas tratamientos herbicidas sé muy estricto a la hora de utilizar el mismo tanque. Se recomienda tener uno específico para el uso de herbicidas y evitar riesgos de fitotoxicidad en el árbol.
La poda, el abonado o la fumigación son muy importantes, porque ayudan a que los árboles frutales estén sanos y, por ello, que proporcionen buenos frutos y crezcan bien.
El tratamiento de estos frutales se convierte en necesario sobre todo en las épocas de primavera y verano, ya que es cuando más pueden atacar las enfermedades y las plagas. Cada frutal tiene su momento más idóneo para realizar los tratamientos y no se puede generalizar.
Al inicio de este CAMPOSCOPIO hemos indicado cómo hacerlo, si has seguido estos consejos, ten paciencia porque no va a curarse de la noche a la mañana; se requieren unos días para saber si el producto que has echado ha acabado con la plaga.
A partir de esa semana de tratamiento, el árbol debe reaccionar y volver a tener un aspecto saludable. Si no es así, puede ser debido a que el producto utilizado no era el adecuado o a que la plaga se ha hecho resistente. En esta situación, deberás preguntar a tu técnico de confianza para que te asesore sobre otras alternativas.
Una de las preguntas que cada año se repite es si se puede realizar el tratamiento al frutal cuando este está en flor. Lo más recomendable es que no se toque en ese periodo tan delicado, pues hasta el mismo viento o la lluvia que se dé en ese momento puede ser causa de abortos, así como poder afectar a los insectos beneficiosos para el cuaje del fruto, como las abejas, avispas o abejorros.
Por tanto, lo más recomendable es no hacer el tratamiento durante la floración. Siempre es aconsejable realizarlo cuando las yemas están hinchadas o bien cuando ya se le hayan caído los pétalos a las flores.
Con esto queda resuelta la duda de cómo realizar tratamientos fitosanitarios en frutales de pepita y hueso pero, sobre todo, recordarte que siempre es mucho mejor prevenir que curar, y por eso, anticiparse a las plagas y a las enfermedades será mucho mejor. En este contexto, los azoles de nueva generación representan una revolución tanto en el cuidado de la sanidad vegetal como en el desarrollo de una agricultura más sostenible a la par que rentable.
Un adecuado seguimiento del cultivo y una buena selección de productos y tratamientos realizados en tiempo y forma son la manera de trabajar en asegurar que tus árboles frutales estén lo mejor posible.